El viernes pasado intentaba tomarme una tapita para cenar y estuve en un par de sitios, llenos hasta los topes. Así que por casualidad nos acordamos de Casa la Guardia, en San Fernando en la calle Dolores (la que baja desde Correos).
Habíamos estado hacía tiempo cuando acababan de abrir y no tenía mala pinta, al menos el local prometía, con un graderío para sentarte con tus tapitas (Como en Sevilla en el bar de tapas El Patio San Eloy).
Total, que aquella primera vez el sitio nos gustó y el tapeo tampoco estuvo mal.
Esta vez no fue lo mismo. Cuando llegamos vimos que había poca gente, cosa que nos extraño viniendo ya de dos bares en los que ni pudimos entrar.
Pedimos varias raciones: Salmorejo, croquetas, lagartitos, bacalao dorado... Os cuento.
El Salmorejo no me gustó demasiado, sabía prácticamente a pan. Las Croquetas no eran nada del otro mundo y estaban algo aceitosas, y los Lagartitos (nombre que le dan a unas tiras de carne que vienen pegadas a las costillas del cerdo ibérico, que para mi gusto es una carne bastante normalita) venían con una salsita rica, pero la carne estaba sosa.
El Bacalao Dorado lo esperamos, esperamos y esperamos, así que cuando decidimos preguntar ya nos imaginábamos que se le habría olvidado y así fue. Lo anulamos, pero Luis que aún tenía hambre se pidió un montadito de jamón y queso (difícil fallar) y cual fue su sorpresa, que al intentar hincarle el diente, ¡estaba mas duro que una piedra! Por supuesto llamó a la camarera y le dijo que eso no había quien se lo comiera. Le trajeron otro nuevo, en mejor estado y le pidió perdón de parte del cocinero.
Después de todo esto, la verdad que no va a ser un sitio al que vuelva a ir, al menos hasta que no escuche mejores críticas, para lo cual tendrá que haber un buen cambio. Es una pena porque es un local enorme al que se le podría sacar mucho partido si las cosas se hicieran mejor. O al menos la cocina debería llevarse de otra manera.
No se si este es el caso, pero sucede con mucha frecuencia que el dueño del negocio que invierte una millonada en acondicionar un local, luego se olvida de invertir en lo más importante, el personal. No podemos pretender tener buenos profesionales en la sala o la cocina si no queremos pagarles lo que se merecen y es por eso que en muchos casos la cocina falla, por no querer pagar un sueldo u ofrecer unas condiciones apropiadas al trabajador con la cualificación adecuada.
Así que, como dijo uno de mis acompañantes de tapeo, por ahora le hacemos la cruz a este lugar.





¿Será una tapadera?
ResponderSuprimirMe encanta esta crítica y los de la cruz geniales. "Donde comemos hoy" cada vez más útil y práctico, para ir sobre seguro.
Muy bueno el artículo Mili...sigue así. Por cierto hoy viene en el diario de cadiz todo lo que están montando en Barbate con el atún. Ya me dirás algo
ResponderSuprimirPerdón soy luis, q se me ha olvidao ponerlo, un beso
ResponderSuprimirYo he ido un par de veces. La primera nada más abrir porque me dijeron que estaba bien. Me senté, vi tres demonios reencarnados en niños subiendo y bajando las gradas (con el eco que hay allí) y me fui sin pedir ni la bebida. La segunda vez quedé con cuatro matrimonios con niños así que llegué con la comida terminada, me tomé una cervecita rápida y me quité de enmedio. No sé cómo se come(y según tu crítica ni falta que me hace) pero me he quedao a gusto rajando de los niños dando por culo en los sitios donde voy a relajarme.
ResponderSuprimirPeque
Por cierto. Este sitio ya lo cerraron. Se veía venir.
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