lunes, 19 de abril de 2010

Bodegón de Miguel

Siguiendo la recomendación de "Tubal", una lectora del Blog, he pasado a probar las tapas del Bodegón de Miguel, que podéis encontrar en San Fernando frente a la oficina del Inem (creo que antes estaba ahí el Nolos).

Tengo que decir que en otras ocasiones he sido reacia a ir a este sitio, y no por ninguna mala crítica ni nada por el estilo, simplemente porque siempre hay mucho ruido. Esta vez hice una excepción y entré.
Sin empezar a hablar de la comida, que ya os voy adelantando que estuvo bien, comentaros que hay cierto tipo de cosas que no me gustan de algunos bares  de tapas que se empeñan en aprovechar hasta el último centímetro del bar para colocar cosas. Y no con mucho gusto.

Nos sentamos en unos barriles al lado de la barra, algo más altos que las mesas, ya que fuimos a sentarnos en la barra (siempre he preferido un tapeo de barra que de mesa) pero ésta era bastante mas alta que las sillas y resultaba algo incómodo. 
Como os decía, el bar estaba lleno, tanto de gente como de cosas, y justo donde nos sentamos, teníamos al lado una enorme tele de plasma por supuesto encendida y algo fuerte, también una horrible nevera de helados, una máquina tragaperras y una nevera para vinos. Lo dicho, no con mucho gusto.

Tardaron tiempo en atendernos, pues en ese momento solo había un camarero para todas las mesas y el pobre hombre no daba a basto, pero en cuanto pedimos, la comida no tardó en salir.

La carta tenía muchas cositas, así que aquí os la dejo para que le echéis un vistazo:



Todo muy apetecible, así que nos pedimos una botella de vino blanco para los dos, a lo que el camarero dijo: ¿Una entera?... El inconveniente es que tenía en la misma nevera (la que teníamos al lado) los tintos y los blancos, por lo que la de Barbadillo que nos pedimos no estaba muy fría.

¿Qué pedimos nosotros?  La Tosta de capón de galera con queso de cabra que consistía en una tosta con cebolla caramelizada, queso de cabra y anchoa sobre una especie de salmorejo suave. Buenísima.
Tasajo con arroz, que es una carne de ternera previamente salada (y desalada) y cocida que se saltea con ajo, cebolla y terminada en un arroz con patatitas. Muy bueno.



Albóndigas de choco en su tinta, que aunque la presentación dejaba mucho que desear, estaban muy buenas, de verdad. También pedimos una tapa de Queso Payoyo que nunca defrauda, pero me gustó que lo acompañaran de algo de pan con salmorejo. 
Aparte de la carta había una pizarra con algunas sugerencias del día, pero un par de ellas que pedimos ya se habían acabado, aun así, cuando pedimos las croquetas de bacalao y ya no quedaban, nos puso un platito con una croqueta bien presentada con su camita de lechuga y nos dijo que como le había quedado una, nos la ponía para que la probáramos. Me gustó el detalle.

En conclusión, es un lugar recomendable para tapear, porque también tengo que destacar que es barato, ya que las tapas son grandes. 
Aparte de la decoración y el ruido, si esto no os importa, tenéis que pasar a probarlo.

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